viernes, 23 de mayo de 2014

''Otoya-chan'' Capítulo ocho

Cerró la puerta con fuerza tras de sí con el corazón acelerado. Se apoyó en ella con la vista clavada en el suelo, con los ojos abiertos de par en par, y una lágrima cayendo lentamente por su mejilla. Se tapó la boca para evitar un sollozo. Se escurrió por la puerta hasta quedar sentado en el suelo, agachando la cabeza y agarrándosela con las manos. Lo había hecho; al final lo había hecho. No podía creérselo. Se había propetido a sí mismo que nunca diría nada al respecto, que todo habría sucedido por alguna razón. ¿Lo había perdonado? Creía que sí, pero ahora no sabía si eso era una tela que cubría le verdad. Se frotó el pelo con fuerza, con los pensamientos desordenados que no habían salido a la luz desde hace tiempo agolpándose en su cabeza. En realidad... él había estado muy dolido. Todo había sido una herida que nunca cicatrizaba, que siempre estaba ahí, pero intentaba ignorarla. No pasa nada, se había dicho, todo está bien, no me lo ha dicho por alguna razón.
Apretó con fuerza los dientes, aquella lágrima callendo al suelo y dejando una pequeña mancha. Nunca le había dicho aquella razón, simplemente la escusa que le dio a todos, no había querido haberselo dicho para no molestarlos. Qué estupidez, ¿cómo se lo había creído tan facilmente?
Todos aquellos pensamientos malos que había estado reteniendo en su cabeza estaba saliendo poco a poco. Lo odiaba, lo odiaba, lo oidaba. Solo podía pensar en aquella palabra, ''odio''. Alzó la vista enfurecido. Nunca se había sentido así, él no era así. ¿Pero qué importaba ya? Su vida era una mierda, su novia lo había traicionado, su mejor amigo resultaba estar enamorado de él y ahora quería que le confesara lo que sentía él después de lo que ocurrió con Hayato. 
Siguió llorando, aunque no quería hacerlo, ya que se sentía patético. 
Media hora después todo estaba en silencio. Tenía rastros salados de sus lágrimas por sus mejillas. Y siguió en silecio un rato más.
***
Tokiya miró la puerta fijamente.
Otoya... acababa de abandonarlo.
Corrió hasta la puerta en busca de él pero cuando llegó a ella no la abrió. Apoyó la frente contra la madera y suspiró.
-¿Qué he hecho?
De repente oyó un gemido al otro lado, algo deslizándose por la puerta. La miró. ¿Otoya estaba allí, al otro lado? Escuchó otro gemido. Sollozos. Su corazón dio un vuelco. Estaba llorando... Claro, ¿cómo no iba a llorar después de todo lo que estaba sufriendo? Hasta él lo haría. Apretó con fuerza los dientes y deslizó una mano por su rostro y pelo.
Volvió a entrar en la habitación y se sentó a los pies de la cama de Otoya. Mierda...
***

De repente notó la presencia de alguien. Alzó la mirada. En vez de ver la pared del capasillo vio dos piernas delgadas. Subió más la vista y vio el rostro de Haruka mirándolo con preocupación. 
-¿Otoya? -dijo con voz aguda. Ese día llevaba un precioso vestido blanco acampanado y unos zapatos a juego. Se colocó un mechón de pelo detrás de la oreja-. ¿Estás bien?
-Sí -intentó sonreir levemente-, no te preocupes.
Haruka se quedó en silencio, sin dejar de mirarle. Eso lo incomodó. 
-¿Pasa algo? -preguntó esta vez él.
-Lo siento, pero no creo que estés bien -dijo sacudeidno la cabeza-. ¿Qué ha pasado?
Otoya apartó la mirada sin querer decir nada.
-Vamos a mi habitación -dijo ofreciéndole la mano.
Otoya se quedó un rato contemplándola hasta que accedió y se levantó con su ayuda. 
-Pero tengo preohibido entrar en la habitación de muejeres...
-Da igual -le cortó ella-. ¿Estaba llorando, no? -preguntó comenzando a caminar.
Otoya volvió a guardar silencio.
Ninguno de los dos dijo nada hasta que no llegaron a los dormitorios de chicas y entraron en el de Haruka. Los dos se sentaron en el sofá, casi en un extremo cada uno. Haruka cruzó las piernas sobre el sofá  y se giró en su dirección.
-¿Ha sido... por Tokiya? -dudó en preguntar.
Otoya asintió apenado.
-¿Te apetece contármelo? -dijo poniéndole la mano sobre la suya.
Otoya se lo pensó, intentando saber si eso traería consecuencias, si sería bueno. Optó por hacerlo.
-Tokiya... está enamorado de mí.
Haruka apartó la mirada, dolorida. Ya se lo había imaginado, pero no lo había confirmado aún.
-Me lo dijo hace poco -continuó-. De repente me besó y me lo contó y me sentí... extraño, no para mal..., sino para bien.
Haruka lo miró sorprendida.
-¿Y Hiro?
Otoya compuso una sonrisa triste. 
-Hace unos días terminé con ella... -Haruka adoptó un gesto asombrado-. Me contó que se había besado con Takumi (un chico de la Agencia), pero yo la perdoné, seguimos juntos. Pero volvió a hacerlo, y lo peor es que no lo descubrí porque ella me lo contase, sino porque yo mismo los vi -le contó, apretando los dientes.
-Oh, Otoya, lo siento... -se puso al lado suyo y le cogió la mano.
-Da igual. -Sacudió la cabeza-. Ese día ella me preguntó que donde había estado, habíamos quedado en un sitio. Estonces, enfurecido y triste, le conté lo que había visto. Ella me suplicó una y otra vez perdón de nuevo, pero yo no podía más. Allí, acabamos. 
Haruka no dijo palabra, mirando hacia abajo con tristeza.
-No lo sabía...
-Nadie lo sabe -respondió encogiéndose de hombros-. Solo Tokiya, que es en quien me había estado apoyando entonces. -Haruka dirigió la mirada hacia él-. Y ahora no lo soporto, no soporto nada, ¿sabes? -dijo con una voz aguda-. Lo peor... es que cuando Tokiya me besó... lo disfruté -Apartó la mirada. 
Haruka lo abrazó con fuerza.
-Pero ahora... el pasado me ha carcomido...
Haruka lo miró a los ojos sorprendida.
-¿A qué te refieres?
Otoya tenía dificultades para hablar.
-Fue cuando descubrimos que Tokiya era Hayato. -Haruka cogió aire, aún más asombrada. De repente el dolor de la culpa le invadió el pecho-. En realidad... yo me sentí muy defraudado, traicionado por él. Pensaba que eramos buenos amigos, tan amigos como para contarnos estas cosas... Pero no lo hizo.
-Otoya... -empezó Haruka-, Tokiya tendría sus razones, por algo no te lo dijo...
-¿Y a ti si? -le interrumpió él-. ¿A ti sí que te lo puede decir y a mí no? -Con un tono de voz dolorido-. No lo entinedo, Nanami-san, no lo entiendo. -Se ocultó el rostro entre las manos.
Haruka abrió la boca para decir algo pero el ruido de la puerta golpeando la interrumpió.
-Ahora vuelvo.
Haruka se levantó y llegó hasta la puerta. La abrió un poco.
-Hola, Nanami-san -era Tokiya-. ¿Está Otoya por aquí? Lo llevo buscando desde hace un rato y no lo encuentro. -Tokiya intentó asomarse, pero el hueco de la puerta no era lo suficientemente grande como para poder ver el interior de la estancia.
Haruka se volvió hacia Otoya para saber qué debía contestar. Otoya la miró asustado y le hizo señas con las manos para que contestara que no.
-N-no, no está aquí... Quizás haya salido, ¿ha pasado algo? -preguntó para embellecer la mentira.
-No, nada... Gracias de  todas formas.
Haruka asintió en modo de respuesta y cerró la puerta cuando Tokiya se marchó. Regresó junto a Otoya.
-Lo siento, no tengo ganas de hablar con él. -Ocultó el rostro entre sus manos.
-No importa.
Otoya terminó de contarle todo lo que había sucedido, con detalles. Cómo se sentía, lo que Tokiya le había dicho y hecho, etc. Estuvieron así hasta que ya llegó la hora de comer.
De repente el móvil de Haruka sonó sobre la mesita del sofá. Lo abrió y descolgó. En la pantilla ponía ''Shinomiya Natsuki''.
-¿Sí?
-¿Nanami-kun?
-¿Qué ocurre, Shinomiya-san?
-Es Tokiya... Está en el hospital.
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¡Holaa! Este capítulo va dedicado a @MoustacheMaii de Twitter :33, una chica maravillosa a la que le encantó esta historia. ¡¡Gracias por leerla y darme tu opinión!!

jueves, 22 de mayo de 2014

32º FI Salón del Cómic de Barcelona

HOLIIIIIIIIII. Seeeeh!! El otro día fue el Salón del Comic de Barcelonaaa!!! Antes de nada, siento que solo esté sacando entradas de mis historias, pero solo tengo tiempo para eso, porque hacer una entrada así me cuesta mucho más, y la vida del estudiante otaku no es tan fácil. Bueno, siempre os animo a leerlas, una es yaoi y la otra no xdd (me hacía ilusión, vale? ;_;). Bueno, ¿qué decía? ¡¡SALÓN DEL CÓMIC!! El sábado pasado fue hasta Barcelona en un viaje de ida y vuelta :'))). Fue fantáaaasticooo! Aunque... 1: Prefiero el salón del cómic de mi ciudad. 2: Me esperaba más. 3: Preferiría haber ido al Salón del Manga. Pero como mi padre ha publicado un cómic y todo eso (sí, le gusta mucho los comics y prefiere un millón de veces los cómics de estilo europero como Tintín, Spirou y Fantasio, El Príncipe Valiente blablabla, no tengo mucha idea de los cómics que lee él, aunque a mí también me gusta el estilo europeo xdd) pues por supuesto no íbamos a ir al Salón del Manga =.=. ¡Pero aún así me lo pasé muy bien y había muchos otakus! Me hice fotos con muuuuchos cosplays (Shingeki, Kuroko, Junjou y Sekaiichi, etc) y me compré con mis escasos ahorros una figurita de Kise-kun ;w; (Kuroko no Basket). Yo iba con mi camiseta ''Perfect boys only exist in books'' (antes de nada esto no es un insulto, solo me hizo gracia porque a mí me gusta mucho leer u.u, mis amigos (chicos, por supuesto) la odian y mis amigas la aman xDDD) y una falda negra con pliegues con mis Mustang negras xddd.


Me falta la peluca azul y me trolearon con las medias e.e
Ya que hablamos de convenciones... ¿os he contado algo de la ExpOtaku de mi ciudad de Junio? Clhoe-chan (Parapetáfono), Ali-chan (Little Panda) y yo vamos a ir cosplayadas del juego otome Corazón de Melón (el único juego otome aparte de Ijiwaru my Master que existe en español u.u). Vamos hacer cosplays de los chicos en modo fem. Clhoe-chan de Kentin, Ali-chan de Castiel y yo del perfecto Alexy ;w; (ES GAAAAY <333)...... Luego nos dimos cuenta que el fanservice yaoi es entre Kentin y Alexy..... YURIIII. El caso es que nos MORIMOS porque sea finales de Junio ya. Tenemos comprados los cosplays y asdfghjasdfgh. Ya contaré más cosas, tengo que terminar de escribir el capítulo 8 de Otoya-chan :333, ¡hasta otra!

domingo, 11 de mayo de 2014

''Otoya-chan'' Capítulo siete

Pero su alegría no duró tanto tiempo.

Tokiya estaba preparando el desayuno cuando vió que Otoya se levantaba. Llevaba el delantal puesto. En ese momento estaba friendo unos huevos que tenían una pinta estupenda. Cuando Otoya se incorporó y se sentó en la cama él se volvió.
-Buenos días -dijo con una sonrisa.
Otoya se frotó un ojo, aún dormido. 
-Ohayo -contestó con una cansada y aguda voz. Luego bostezó.
Tokiya apartó la mirada y se concentró en los huevos, levemente sonrojado. Otoya estaba muy mono así. Era tan adorable cuando se despertaba...
De repente olió a quemado. Olisqueó el aire y tardo en darse cuanta unos segundos de que se le estaban quemando los huevos.
-¡¡Wo, wo, wo, wo!! -exclamó sacándolos del fuego y dejándolos de malas maneras en el primer plato que encontró. Se habían quemado. Suspiró.
-¿Qué ha pasado? -preguntó Otoya sorprendido.
-Los huevos. Se me han quemado -dijo para acto seguido tirarlos y comenzar a hacer otros.
Otoya no contestó y se dirigió al baño para asearse.
Cuando Otoya salió ya cambiado Tokiya ya había preparado el desayuno.
Otoya se sentó en la mesa y contempló su estupendo desayuno.
-Vaya, ¿qué te ha pasado para que hicieses este desayuno? -dijo alzando la cejas.
Tokiya se encogió de hombros antes de responder:
-Estoy de buen humor -dijo sin poder evitar alzar las comisuras de los labios levemente.
El desayuno consistía en los huevos que acababa hacer Tokiya y una lonchas de beicon jugosas. Puede que algunas personas comieran eso como desayuno gran parte de los días, pero ellos no estaban acostumbrados a desayunar así. Siempre comían dulce.
Otoya comenzó a comer sin pensárselo. Saboreó el primer bocado.
-Mmm... está delicioso.
-Gracias -contestó Tokiya antes de llevarse un trozo de beicon a la boca.
Mientras desayunaban Otoya preguntó curioso:
-¿Y qué ha ocurrido para que estés de tan buen humor? 
Bueno, teniendo en cuenta cómo acabó el día de ayer... Escucharte cantar y tocar para mí fue una sensación maravillosa, no pude sentirme más feliz. Y cuando unimos nuestras voces... Esa perfecta armonía parecía describir el cielo, solo eso.
Se encogió de hombros.
-He tenido un buen despertar.
Otoya asintió en silencio; luego continuó comiendo.
Tokiya lo miró curioso, parándose a pensar.
Después de lo que pasó ayer, ¿por qué estaba tan serio? Se lo habían pasado muy bien juntos, como nunca lo habían hecho, a pesar de los buenos amigos que eran. Prácticamente Otoya se había acostado con una sonrisa aún en sus labios. ¿Había soñado algo malo? ¿Algo que le hiciera recordar malos momentos? ¿Una pesadilla? 
Alzó la mirada. Seguía masticando con la vista fija en el plato, sin decir palabra. ¿Qué había sido de la maravillosa tarde del día anterior? No comprendía nada. Parecía como si no hubiera sucedido nunca. Volvió a mirarlo. Nada. Ninguna expresión. Ni tristeza, ni enfado, ni dolor. Nada. Simplemente miraba su plato, con unos ojos vacíos, sin ningún brillo. ¿Qué estaba pasando? 
Tokiya suspiró y cogió aire para hablar, pero en ese momento Otoya lo interrumpió levantándose.
-Gracias por el desayuno, estaba delicioso -dijo poniendo una sonrisa que sabía que era falsa.
Alzó una ceja, sin creérselo.
-De nada...
Otoya retiró su plato y su servicio. Tokiya se giró para mirarle cuando pasó a su lado. Dirigió la vista a su comida. Ya no tenía hambre. 
Se levantó también y guardó su comida en la pequeña nevera. Vió cómo de repente Otoya se apresuraba por salir de allí, aunque intentaba disimularlo. Limpió un poco la mesa por si había quedado alguna mancha. Pilló a Tokiya mirándole y sonrió demasiado forzosamente como para que no se diese cuenta. Dejó rápidamente el trapo sobre la fregadera y se dio la vuelta para salir por la puerta. Tokiya le agarró la muñeca evitando que continuase su camino.
Otoya miró su mano enroscada en su muñeca soprendido.
-¿Qué ocurre? -preguntó mirándole a los ojos.
Tokiya lo soltó y seriamente dijo:
-Eso mismo me pregunto yo.
Los dos se miraron fijamente, sin decir una palabra. El silencio era pesado, y lo decía todo. Veía como los ojos de Otoya buscaban una respuesta genialosa. 
-Oye, Tokiya, debo irme.
-Esa escusa cansa, Otoya -dijo de inmediato Tokiya-. Y es patética.
Otoya se encogió cuando escupió esa palabra. Se arrepintió de inmediato de haber dicho eso. Otoya agachó la cabeza acobardado. Su corazón dió un vuelco. Volvió la cabeza con el flequillo tapándole los ojos, para que Tokiya no lo viera.
-Otoya, ¿que pasa? -dijo esta vez suavemente.
Se mordió el labio y se metió las manos en los bolsillos, aún con la cabeza gacha.
-Nada. Simplemente... estoy confuso. -Se encogió de hombros.
¿Confuso sobre qué?
-¿Por qué?
Otoya se quedó en silencio, dudando en si responder o no. 
-Da igual -dijo quitándole importancia.
Pero Tokiya no iba a rendirse tan fácilmente.
-Otoya, no pasa nada si me lo cuentas. Somos mejores amigos, siempre lo hemos sido. Hemos compartido habitación durante años... y siempre nos hemos contado nuestras preocupaciones. Y ayer... nos lo pasamos tan bien...
Otoya lo miró con una sonrisa triste.
-Creo que eso no pasó cuando no me contaste que eras Hayato.
Tokiya lo miró con los ojos abiertos de par en par. Era como si le hubieran dado un cuchillazo en el pecho. Porque... tenía razón.
Mientras Tokiya había estado estudiando en la Academia Saotome, había sido Hayato, un famoso idol que era amado por millones y millones de fans. Mientras estuvo en la Academia Saotome, se había hecho pasar por su hermano gemelo, Tokiya Ichinose, que en realidad no existía, ya que era él mismo. No se lo había contado a nadie, simplemente lo sabía el director, que era quien lo había llevado hasta allí. Tokiya quería estudiar allí porque odiaba su vida como Hayato. Casi no podía cantar, solo eran entrevistas, firmas, etc. Nada de canciones. Según su agente, eso era lo mejor para él. Pero... ¿por qué iría a volver a debutar si ya era un idol? Para alejarse de todo eso, por nada más. Haruka lo descubrió, ya que ella era admiradora suya. Sólo lo sabía ella. Ni Otoya ni nigún miembro de Starish (que en ese entonces no existía, pero todos eran amigos) sabían aquel secreto. Poco después tuvo que confesarlo todo, ya que ellos sosprechaban demasiado. Ahora sabía cómo se sentía Otoya. Se había preocupado tanto por él...  Y él no había hecho nada por Otoya. Y además él lo había intentado ocultar. No quería hacerle daño. 
Su pecho comenzó a doler, y a doler, y a doler. En realidad era su corazón sufriendo. Se arrepentía de todo. Tokiya conocía de más tiempo a Otoya que a Haruka, y ella sí que lo había sabido... Otoya debía sentirse horrible, destrozado, alejado, como si no valiese nada. Apretó los puños y se atrevió a alzar la vista y mirarlo a los ojos.
Otoya seguía con esa sonrisa, pero es sus ojos había lágrimas.
Entonces andó hasta la puerta y salió, dejándolo allí solo.

domingo, 4 de mayo de 2014

''Entre Dimensiones'' Capítulo 15: Su dolor

Sheryl se despertó pensando en Drake. Era lunes. Tenía las peseranzas de verlo hoy por fin. Pero podía caber la posibilidad perfectamente de que Drake tampoco fuese al instituto ese día. ¿Y si le había pasado algo? ¿Y si cuando se había ido su padre los había golpeado más y ahora estaba en el hospital? En el peor de los casos podría haber sucedido eso. Si al día siguiente no venía tampoco iría a visitarlo a su casa, y le daba igual si estaba su padre o no. 
Llegó a su instituto. Dael la vio en la puerta y la acompañó hasta que llegaron a su aula, las dos charlando animadamente. Ni ella ni Hayley sabían nada de lo que estaba sucediendo con Drake. Últimamente desde que llegó Jem no estaba pasando tanto tiempo con ellas y sus amigos. Había pasado su tiempo a solas con Jem. Tenía que estar más con todos, pensó. 
Durante las dos primeras horas solo suspiraba pensando en qué podría estar haciendo Drake en ese momento. Deseó que volviese pronto.
Cuando acabaron las dos primeras horas Sheryl buscó a Jem para preguntarle si había visto a Drake.
-Jem, ¿hoy has visto a Drake? Yo no... -Miró al suelo, preocupada.
-Pues yo sí.
-¿¿Qué?? ¿¿Lo has visto?? -dijo agarrándole de los hombros y mirándole sorprendida.
Jem sonrió.
-Así es, lo he visto esta mañana al entrar. Por fin ha regresado.
-¡Vamos a buscarle! -dijo ella arrastrándole tras de sí.
Después de buscar durante unos cuantos minutos en seguida lo encontraron, ya que Drake también estaba buscándoles... O al menos, a ella. Lo vió allí de pie mirando a su alrededor. Cuando se giró hacia ella Sheryl pudo contemplar que llevaba una venda en la ceja y el labio tenía una herida, por no mencionar su ojo morado, que antes no estaba.
-¡Drake! -exclamó Sheryl, abrazándolo de repente.
-Sheryl... -sus mejillas se encendieron un poco.
-Hola Drake -le sonrió Jem.
-Estábamos buscándote -le dijo ella mirándolo a los ojos.
-Sí, quería, bueno, darte explicaciones. -Bajó la mirada con tristeza.
-Estábamos preocupados -le dijo Jem.
-¿Estábais... preocupados? -La palabra estábais resonó en la cabeza de Drake. ¿Jem también? Decidió preguntarle directamente, sin esperar a luego.
-Jem, ¿no me guardas rencor ni nada por el estilo? -le preguntó alzando una ceja.
Jem sonrió de lado.
-No, no te preocupes, no soy de ese tipo de peronas.
-Me alegra escuchar eso -sonrió un poco Drake-. Me tranquiliza saber que eres un buen chaval -le guiñó en secreto un ojo a Sheryl, que se quedó con la boca entreabiera.
Jem rió.
-¿Amigos? -Jem le ofreció su mano.
-Amigos -sonrió.
Se estrecharon la mano.
Sheryl los miró a los dos alternativamente. Era más bajita que los dos y tenía que mirar hacia arriba.
-Bueno, ¿por qué no nos centramos a lo que íbamos?
-Claro. -Drake miró a su alrededor. Había mucha gente merodeando-. ¿Os importa que hablemos en un lugar más privado?
-Detrás del instituto -dijo Sheryl cogiéndoles de las muñecas y llevándolos hacia allí.
Cuando llegaron, Drake comenzó a sentirse incómodo. Se frotó un brazo buscando las palabras.
Suspiró.
-Sheryl, lo que viste el otro día...
El corazón de Sheryl latía con rapidez. Le iba a contar por qué había sucedido eso, después de días preocupada. Una parte de ella no quería saber la verdad por temor.
-De verdad que lo siento. -Drake bajó la vista-. No quiero ni imaginarme cómo deviste sentirte, por no mencinar que también te hiciste daño físicamente. -Cerró los ojos con fuerza, avergonzado.
-¿Qué? ¿Es eso cierto, Sheryl? -Jem la miró.
-Sí. Siento no habertelo dicho, se me pasó. -Torció la boca-. Estaba demasiado concentrada en lo sucedido con Drake.
Jem asintió, comprendiendo. 
Drake continuó.
-Bueno. Veréis: Como ya te conté, Sheryl, no veo muy a menudo a mis padres, sobre todo a mi madre, que vive en otro país. Vivo con mi padre en esa enorme casa, pero por asuntos del trabajo suele ir de ciudad en ciudad, viniendo a casa de vez en cuando. Mi padre... es muy estricto, y tiene sus propias normas, que me aplica estrictamente a mí. Me obliga a sacar muy buenas notas y estudiar constantemente, no puedo llegar a casa más tarde de las once y bla, bla, bla. Como no suele estar a casa no puede comprobar si le hago caso o no. -Hizo una pausa, preguntándose si debía continuar o no-. Una de sus más estrictas normas es que no puedo traer a nadie a casa, para que no me desconcentre con los estudios. Me parece algo estúpido.
  >> Cuando sé que va a estar en casa no dejo que entre ningún amigo, aunque no suelo permitirlo casi nunca. -Miró a Sheryl. Sheryl se vio confusa. Ella había estado unas cuantas veces en su casa, ¿eso quería decir que era algo especial?-. Ya me pilló una vez, y me castigó severamente. Me dijo que la próxima sería peor. El otro día no tenía ni idea de que él vendría. En teoría, tenía que regresar el fin de semana. Así que nos descubrió. Bueno, la forma que tiene mi padre de castigarme es maltratándome. -Drake apretó los puños, con los ojos ensombrecidos-. Le da igual si yo soy feliz o no, si estoy bien o no. Él solo quiere un hijo perfecto que lidere su empresa cuando él ya no esté.
-Drake... -habló por fin Sheryl, reprimiendo unas cuantas lágrimas. Todo eso le estaba doliendo mucho a ella. No quería que Drake sufriera de esa manera.
-En serio, Sheryl, perdóname.
Sheryl no pudo evitar abrazarle con mucha fuerza.
-Drake, te lo suplico, ¡no te disculpes! -Intentó no llorar-. ¡Todo esto no es culpa tuya!
-Pero no quiero que sufras por mí, Sheryl. -Le devolvió el abrazo.
-Drake -intervino Jem, que había estado todo el tiempo observando-, no vamos a quedarnos de brazos cruzados sin hacer nada, viendo como esa persona te golpea sin más. 
Sheryl comenzó a llorar en el pecho de Drake.
-Es odioso que exista gente así. Pero ni yo ni Sheryl dejaremos que te vuelva a hacer daño. Hablaremos con la policía, ¿de acuerdo?
Drake apartó el rostro.
-De... Dejarme que me lo piense.
Sheryl se agachó en el suelo mientras seguía dando sollozos, escuchando sus palabras. Cada vez que uno de ellos decía golpear, maltratar o algo por el estilo era como un latigazo para ella. No quería que Drake sufriera tanto. Ella lo amaba. Estaba enamorada de él. 
Drake se agachó en frente suyo y sonrió para ella mientras le acariciaba la cabeza.
-Sheryl, no llores, ¿me oyes?
Sheryl alzó la mirada con lágrimas por sus mejillas.
Asintió mientras los dedos de Drake limpiaban sus lágrimas. 
Jem y Drake ofrecieron sus manos para ayudarla a levantarse y ella las aceptó. Jem colocó un brazo por encima de sus hombros. 
-Todo va a estar bien, ¿vale Sheryl? 
Sheryl asintió de nuevo.
De repente, el timbre del final del recreo sonó. 
-Te veremos después. No sufras mucho sin nuestra ausencia, ¿eh? -bromeó Drake.
Sheryl no pudo reprimir una sonrisa. Se despidió y volvió a clase.

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Bieen, capítulo 15~ \>.</. Vale, a partir de aquí estoy un poquito bloqueada. Hay cosas que tengo que solucionar y no encuentro la respuesta xDD. Pero bueno, espero volver a inspirarme pronto. Aquí le dejo algo a Clhoe-chan (no te me mueras, plis).

Para @milochispa:
-Bueno, le prometí una cosita a Clhoe, a ver si la consigo matar ya. Hmm, Drake, querías decirle algo, ¿no?
Drake sonríe nítidamente sonrojado.
-Sí, bueno -se frota la nuca-. Quería decirle una cosa. Humm, ¿cómo lo digo?
Se cruza de brazos.
-Drake, no te escaquees.
-¿¡Qué!? Yo no me escaqueo. -Aparta la mirada un poco más enrojecido.
Le pasa el brazo por encima, pegada a él, mientras lo mira malvadamente.
-No te averguences Drake; estas tan rojo como un tomate.
-¿¡Q-q-q-q....!? ¡Yo-yo no estoy rojo! -Se sonroja más.
-¡Claro que lo estás!
Drake se tapa los ojos y las mejillas muy avergonzado.
Se ríe. 
-Venga anda, acabemos con esto. -Le golpea la espalda suavemente.
Drake retira las manos y mira al suelo, tímido.
-Bueno... Quería decirte que gracias por todo. G-Gracias por estar leyendo esta historia y por votarla. De parte de todos te agradecemos todo lo que haces, y-ya que nos animas a continuar con todo esto. -Tiene la cara muy roja-.  Eres una gran persona, asi que yo... yo... Bueno, te dedico parte de mi amor. -Levanta la vista, completamente sonrojado.
-¡Ya está hecho, Drake! -Le golpea la espalda más fuerte.
-¡Eh! ¿Qué estáis haciendo?
Aparece Jem por detrás con una gran sonrsa.
-¡Jem!
-Drake esta declarándose a Clhoe -Se ríe a carcajadas.
-¡N-no estoy declarándome! -La mira enfurecido, muy avergonzado.
-¿De verdad? -Jem también se ríe.
-Nah, está dandole las gracias por todo lo que hace por nosotros, ¿quieres decir algo, Jem?
-¡Claro! -Se pone delante de Drake-. ¡Te agradezco que te guste la historia!
-¡Eh! ¡No te pongas delante mío! -Intenta ponerse enfrente.
Jem se lo impide con los brazos mientras sigue hablando.
-Un placer conocerte, es genial que la estés leyendo -Le guiña el ojo-. Tengo que convencer a Sadie para que te dedique más capítulos.
-¡Eso está hecho! -Ríe.
Drake sigue intentando colarse delante.
Jem le hace una jugarreta esquivándolo y Drake cae de repente hacia delante y se choca con Clhoe. La mirá con los ojos muy abiertos y más rojo que nunca.
-¡Eh, Drake! -Jem lo coge de las caderas y tira de él hacia atrás-. ¡No seas tan pervertido!
-¡¡Yo no he hecho nada!!
-Jem, ¿con que sí tienes un lado perverso? 
-No, es Drake el que es muy torpe. -Se cruza de brazos.
-Bueno, Clhoe-chan, te dejamos. Me disculpo por sus tonterías. -Se ríe-. ¡Espero que te haya gustado! -Sacude le mano despidiéndose.
Drake tiene la cara enterrada en sus manos muy avergonzado, Jem le lanza un beso.
-¡Hasta la próxima!

miércoles, 30 de abril de 2014

''Otoya-chan'' Nota

Holaa! Como habéis visto acabo de actualizar la portada. He puesto esta, espero que os guste más, dar opiniones. Puede que la vuelva a cambiar, depente de lo que pase xdd. Además estoy pensando en cambiar el titulo tambien, este no me convence lo suficiente.
Cambiando de tema. Como podéis ver estoy poniendo pequeños doujinshis de esta pareja en la multimedia xdd (en Wattpad). Si queréis ver los doujinshis meteros en el enlace de mis historias que hay a la derecha del blog, en el de Otoya-chan. Espero que os gusten. ¡Hasta el próximo capítulo!

domingo, 27 de abril de 2014

''Otoya-chan'' Capítulo seis

Ninguno de los dos tenía nada que hacer. Asi que Tokiya le pidió a Otoya que cantase una canción.
-Otoya, canta algo alegre. Odio este aura impregnada en la habitación, es muy incómodo -se atrevió a decir.
-¿Qu-Que cante algo? -dijo sorprendido.
Tokiya asintió.
Estaba tumbado boca abajo en la cama con los codos apoyados en la almohada, sujetando su cabeza. Estaba viendo los mesajes de su manager en el movil.
-¿Y... qué quieres que cante?
-Hmm, una de amor. -Rió.
-¿Cómo quieres que cante una canción de amor con todo lo que está pasando? ¿No te basta con pedirme una canción?
Tokiya rió más al ver lo sonrojado que estaba Otoya. 
-¿No sería muy irónico? -sonrió.
-Hum, vale está bien -dijo cogiendo la guitarra, alzando la barbilla con los ojos cerrados.
Con la guitarra en mano, preguntó a Tokiya:
-¿Y cual toco? Tú eres el que quiere que toque una canción -le sonrió.
-Hmm... -Se lo piensó un tiempo-. Canta la canción que tocaste en aquel festival, el mercadillo que crearon los niños de tu antigua guardería.
Otoya alzó las cejas.
-¿Esa?
Tokiya asintió con los ojos cerrados.
-Sí, Smile Magic, ¿me equivoco?
Otoya sonrió.
-Solo la canté para animar a los niños -Sinrió con tristeza al recordar-. Al final vinieron muchos clientes.
-A mí me pareció preciosa -le sonrió Tokiya.
-Bueno, vale, tocaré esa -rió.
Otoya se colocó la guitarra y rasgó las cuerdas afinandola unos instantes. Luego en seguida cogió el ritmo de la melodia. Paró y hizo unas entonaciones con la voz. Entonces comenzó a tocar y cantar.
Attakai melody
Mou sabishiku wa nai yo
“Shinjiru” o uta e

Con esta cálida melodía,
¡Ya no hay más tristeza!
Una canción para "creer en ello"
 
Miró a Tokiya con una sonrisa mientras rasgaba las cuerdas. Tokiya le devolvió la sonrisa mientras lo observaba. Miró sus manos moviéndose ágilemente por la guitarra.

Dare mo inai kurosuroudo de Hitori tachitsukusu
(Hold me, hold me, kokoro o
Hold me, hold me, yasashiku)
Nukumori motometa migite 
Gutto nigitte sa
(Tell me, tell me, oshiete,
 nukumori o)

En el cruce de caminos sin nadie más,
Parado por mi cuenta
(Abrázame, abrázame... Un corazón
Abrázame, abrázame... tan gentil)
La calidez que busqué después de estrechar
con fuerza tu mano derecha.
(Dime, dime...
Dime... sobre esta calidez)


But I found it
(I believe you) kitto
(You believe me) omoi tachi wa
(Hamoni ni) kawaru
Tsutaetai hitokoto ga arunda
“Kimi wa ne, mou hitori janai” to

¡Pero lo encontré!
(¡Creo en ti!) Seguramente,
(¡Crees en mi!) mis sentimientos
(Con esta armonía) están cambiando.
Quiero decirte con pocas palabras,
"¡Hey, no estás sola*!"
 

Namida wa yagate, oozora e maiagatte
Kumo ni kawatte ukabu  
Tokiya, sin poder evitarlo, comenzó a cantar el estribillo con él.

Soshite ame ni nari, hikaru taiyou o abi
Kirei na, niji ni natte
Soshite sa… egao e

Pronto esas lágrimas se desplazarán al cielo
y se transformarán en las flotantes nubes
Luego cuando llueva, en una lluvia de brillante luz de sol
Se convertirá en un hermoso arcoiris
Y entonces... en tu sonrisa
   Aquí Otoya siguió tocando solo. Las palabras de su canción llenaban su corazón de una luz brillante; era alegría.

Itsushika minna wa tabun
Otona ni natte sa
(Hold you, hold you, wasurenai
Hold you, hold you, zettai)
sorezore no kaze o otte, yume ni tabidatsu
(Wish you, wish you
sono yume… itsu made mo)

Antes de saberlo, probablemente todos
se convirtieron en adultos
(Abrazarte, abrazarte... No voy a olvidar
Abrazarte, abrazarte.... Definitivamente no lo haré)
Persiguiendo cada brisa, avanzando hacia tus sueños
(Te deseo, te deseo
En estos sueños... no importa qué)

Massugu ni
(We believe it) zutto
(We believe it) mune no oku de
(Hamoni ni) tsuyoku
Kowagarazu ni mae o miyou yo
Te o nobashite, kagayaki e

Directo hacia adelante,
(¡Nosotros creemos!) Siempre
(¡Nosotros creemos!) En lo profundo de mi corazón
(En esta Armonía) tan fuertemente,
¡Vamos a mirar hacia adelante sin miedo!
Alcancemos la luminosidad
  
Tokiya volvió a unírsele en cuanto empezó el estribillo. Los dos cantaron a la vez con una sonrisa, riendo, valanceando sus cabezas.

Soshite minna wa, jibun no monogatari o
Tsumugi egaite susumu
Chotto wa tsumazuki, chotto wa naitari shite
Sonna toki wa, kono uta o
Omoidashite hoshii…

Asi que ahora todos estamos, siguen adelante,
y pintando sus propias historias,
tambaleandose un poco, queriendo llorar a veces,
Cuando eso suceda, quiero
que recuerdes esta canción...
 

(Lalala… We believe it)
(Lalala… Hamoni ni)
(Lalala… ¡Nosotros creemos...)
(Lalala… en esta Armonía!)
    
Los labios de Tokiya se movían a la vez que los de Otoya, cantando.

Attakai melody
Mou sabishiku wa nai kara
Jibun jishin o shinjite
Kakegae no nai, kimi iro no sutori
Kirei na, niji ni natte
Soshite sa… egao e
Con esta cálida melodía.
¡Ya no hay más tristeza!
¡Cree en tí mismo!
No hay reemplazo para tu propia historia
se convertirá en un hermoso arcoíris
Y luego... en tu sonrisa
Y acabaron.
Los dos comenzaron a reírse dejando libre la alegría que sentían en sus corazones. Era una canción muy hermosa y divertida. Los dos habían cantado juntos como nunca. Ahora estaban muy felices. Cuando terminaron de reír Tokiya se levantó y le sacudió el pelo.
-Tendríamos que hacer esto más a menudo.
Otoya le dedicó una enorme sonrisa.
-¡Es verdad!
Tokiya contempló su rostro feliz. Ese sí era el verdadero Otoya, el Otoya que sonreía a todo y veía el lado bueno de las cosas. El Otoya feliz y alegre y sonsacaba una sonrisa a todos. Y eso le pasó. No pudo reprimir sonreír al ver su cara alegre. 
-¿Cantamos otra? -dijo Otoya, ya preparándose.
-Está bien -contestó alegre.
Esta vez Tokiya acercó una silla junto a él y los dos comenzaron a cantar una nueva canción. 
Cantaron canciones de Otoya, canciones de Tokiya, canciones de toda la banda, viejas canciones, canciones favoritas. Los dos no dejaron de sonreír en todo momento, Tokiya cantando y Otoya tocando.
Los dos eran felices así, y no dejarían que nadie les arrebatase eso.
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Smile Magic: https://soundcloud.com/utapri-starish-quartet/smile-magic-otoya-ittoki
*En el idioma japonés no se diferencia el género masculino del femenino, así que puede referirse a una chica o a un chico.

jueves, 24 de abril de 2014

''Otoya-chan'' Capítulo cinco

Todos terminaron de recoger y se fueron por su lado. Otoya y Tokiya regresaron a su dormitorio para dejar las cosas. Otoya entró primero. Dejó la mochila sobre la cama, sin ni siquiera encender las luces. Tokiya entró e iluminó la estancia.
-Oye, Otoya…
-¿Qué? ¿Vas a volver a pedirme perdón? -contestó Otoya borde, aunque sabía perfectamente que él no era así-. No hace falta, gracias.
-No. Yo no iba…
-Para de una vez. -Apretó la mandíbula, frustrado. Se frotó los brazos helados.
En ese momento Otoya sintió que Tokiya lo abrazaba por detrás. Deslizó lentamente los labios por su cuello.
-¡¿To-Toki…?!
Otoya interrumpió la frase con un gemido, cuando mordió suavemente su cuello.
-Otoya -habló en su cuello-, llevo mucho tiempo enamorado de ti, y quería que lo supieses ya. Lo que pasó ayer… Quizás no era la forma correcta de decírtelo.
Otoya respiró entrecortadamente. Sentir a Tokiya contra su piel era… una sensación estremecedora. Allá donde él lo tocaba sentía como una descarga eléctrica por su piel.
De repente Tokiya continuó con lo que estaba haciendo, moviendo sus labios de arriba abajo. Deslizó una mano bajo la camiseta de Otoya por delante. Otoya se estremeció.
-¡N-No…, ahí no! -exclamó.
Tokiya movió poco a poco su mano hacia arriba, mientras daba suaves besos por su cuello y hombro. Dio suaves gemidos, muy sonrojado. Cada beso parecía fuego en su piel. Tokiya sacó la mano por el cuello de su camiseta y acarició su cuello por delante.
-Ahh. -Otoya no sabía qué hacer.
Tokiya levantó la barbilla hasta su oído y mordió suavemente el lóbulo de su oreja.
-¡Ngh! -Otoya apretó los dientes. No quería que eso sucediera, porque, aunque no lo quisiese admitir, le estaba gustando.
-No… Por favor, para… -suplicó Otoya.
Tokiya no le hizo caso y continuó. Deslizó su lengua por la oreja de Otoya, provocándole sensaciones indescriptibles. Otoya dio un sollozo. Quería salir de allí. Quería parar.
De repente Tokiya paró.
-Otoya… -susurró-. ¿Estás llorando?
Otoya se tapó la boca mirando al suelo, intentando acallar su lloro.
Tokiya se separó de él y lo giró con suavidad para poder mirarle a los ojos.
-Lo siento -dijo deslizando una mano por su flequillo, colocando algunos mechones detrás de su oreja, un gesto muy cariñoso-. No quería hacerte sufrir. Sé que esto no te gusta, pero no puedo reprimir mis sentimientos y las acciones de mi cuerpo. -Apretó los labios.
En ese momento fue Otoya quien lo abrazó. Tokiya abrió mucho los ojos, mirándole, como si no se lo pudiese creer.
-No digas nada, Tokiya -dijo Otoya, enterrando el rostro en su pecho.
-Pero Otoya…
-Chhss. ¡No es tu culpa que yo esté así, es la mía! Tengo miedo… -acabó diciendo casi inaudiblemente, abrazándolo más fuerte.
-Otoya, ¿de qué tienes miedo? -dijo Tokiya poniendo su mismo tono de voz.
-De todo lo que está sucediendo. -Encogió los hombros.
Tokiya se quedó callado, sin saber muy bien qué decir.
-No entiendo mis sentimientos hacia ti. -Alzó el rostro para mirarle a los ojos-. Todo es tan diferente de lo que pasó con Hiro… -Otoya se estaba atreviendo a contarle todo lo que sentía, aunque no quería aceptar esas sensaciones que sentía su corazón-. Siento que no son malas, pero no tiene nada que ver con Hiro.
El corazón de Tokiya dio un vuelco. ‘’Siento que no son malas’’. ¿Qué quería decir con eso? ¿Qué no estaba sufriendo? ¿Qué le gustaba?
-¿Quizás era porque estaba enamorado de Hiro? -siguió hablando Otoya.
Oh quizás es porque sí estás enamorado de mí. Pensó desesperadamente Tokiya. Se llamó estúpido mentalmente. Qué tontería. Como si eso fuese posible…
-No. ¡No! Yo… Yo quiero que seamos amigos. -Lo miró a los ojos-. No quiero que sea incómoda nuestra presencia. Quiero que vuelva a ser como antes… -El labio de Otoya comenzó a temblar.
Tokiya no pudo evitar juntar sus labios con los de él para hacer que dejaran de temblar. Estaba a punto de echarse a llorar, y él no lo permitiría.
-M-Mmh… -se quejó Otoya.
Presionó más fuerte su cabeza contra la suya, cerrando los ojos.
De repente escuchó el ruido de algo cayendo al suelo. Se separó de Otoya sorprendido y miró hacia la dirección del sonido. Una carpeta llena de partituras se hallaba tirada abierta en el suelo, justo en frente de la puerta, a los pies de los zapatos de una chica. Tokiya levantó la mirada y vio a Haru, con las manos temblando, mirándolos muy sorprendida.
Tokiya deshizo su abrazo con Otoya rápidamente.
-¡Nanami! -Alzó una mano hacia ella.
-¡Si-Siento haber interrumpido! -exclamó ella avergonzada antes de salir corriendo por el pasillo.
-¡Espera! -La persiguió, saliendo de la habitación con velocidad. Esquivó las partituras e intentó alcanzarla.
Antes de que llegaran al final del pasillo Tokiya consiguió alcanzarla, agarrándola del hombro.
-¡Nanami! Lo que has visto…
Haruka se paró y se volvió.
-De verdad, perdonarme por… No me imaginaba que… -No le salían las palabras.
-Nanami. Esto que está pasando... -Bajó la mirada-. Todo está siendo muy extraño. Otoya no tiene nada que ver, así que no pienses nada malo de él. Es todo mi culpa, así que no creas lo que no es. No es lo que parece. Yo le forcé... -Se mordió el labio-. Por eso estamos así, por eso nos hemos comportado extraños en el ensayo. 
-E-Entiendo... -le dijo Haruka, asustada.
-Por favor, no les digas nada a los demás. Si se enterasen... -Apartó la cara imaginándose lo que podría pasar, horrorizado-. Te lo suplico, no les cuentes nada.
-No lo haré; tranquilo, Ichinose-san. Si queréis mi ayuda en algo no dudéis en pedírmelo. Respeto completamente vuestros sentimientos. -Cerró los ojos-. Buena suerte -le sonrió y se alejó.
-¡Nanami-san! -dijo de repente Otoya, con su carpeta en mano.
Haru se volvió y vio cómo Otoya corria hacia su dirección. Esperó a que Otoya llegase hasta ella.
-Te-Te dejaste esto... -dijo con la respiración agitada.
-Gracias, Ittoki-kun.
Hizo una reverencia después de coger la carpeta y se echó a andar por el pasillo a paso rápido.
Los dos contemplaron cómo se alejaba. Tokiya suspiró. 
-Lo siento mucho. Lo he fastidiado completamente.
-¿Co... Cómo ha entrado a nuestra habitación? -preguntó Otoya.
-Humm... -Tokiya puso su mano en su frente y cerró los ojos, pensando-. Ah, me dejé la puerta abierta cuando entré.
Otoya dio un suspiro.
-Regresemos al cuarto.
Tokiya asintió y siguió a Otoya.