miércoles, 16 de abril de 2014

''Otoya-chan'' Capítulo tres

Holi holi. Saqué un nuevo capítulo de Otoya-chan en Wattpad. Este es muy triste pero bonito. ¡Espero que os guste! :3


Otoya abrió los ojos. Un poco de luz se colaba por la ventana mal cerrada. Sintió que estaba tumbado sobre una cama. Había estado durmiendo. Levantó la vista hacia el frente. Solo vio un pecho que subía y bajaba respirando. Sintió algo pesado sobre él. Abrió más los ojos al saber de qué se trataba. Tokiya lo tenía cogido, lo estaba abrazando. Él seguía durmiendo. Se sonrojó con rapidez al ver la situación. ¿Por qué estaba allí? Recordaba que se habían quedado dormidos, pero cada uno en su cama. Reiji, su sensei, estaba de viaje, y no volvería por un tiempo.

Se echó hacia atrás muy avergonzado, soltándose de sus brazos. Eso hizo que Tokiya se despertará. Se desperezó y abrió los ojos. Otoya se sentó en la cama, mirando la manta, aún avergonzado.

-Buenos días, Otoya -le saludó él, frotándose un ojo.

-O-Ohayo... -Apartó la vista.

Tokiya lo miró ladeando la cabeza.

-¿Pasa algo? -Solo escuchó el silencio de Otoya-. Oh, vaya, ya entiendo. -Rió nervioso.

Otoya lo miró esperando que explicara algo.

-¿Estás molesto porque he dormido contigo? -Otoya volvió a apartar la mirada, enrojecido. Eso era un sí para Tokiya-. Bueno... -Se rascó la nuca-. Verás, a mitad de la noche comenzaste a gritar y llorar. Estabas teniendo una pesadilla... No pude evitar intentar hacer algo. Y... cuando me acerqué a ti de repente me cogiste y me abrazaste. Como no me soltabas al final acabamos los dos durmiendo en tu cama. -Tokiya se encogió de hombros quitándole importancia.

Otoya abrió mucho los ojos. ¿Él había hecho eso? Su cara se volvió de un rojo aún más intenso.

-Pe-perdón, ¡yo no quería...!

-No te preocupes -le interrumpió Tokiya-. No me molesta. -Tokiya sacudió el pelo de Otoya con una mano.

Bajó la mirada, inocente.

-¿Por qué no desayunamos? -preguntó Tokiya levantándose.

-Claro...

Los dos prepararon el desayuno. Tokiya se sentó en la mesa enfrente de Otoya y comenzó a untar la brillante y pegajosa mermelada sobre su pan tostado. Otoya desayunó sus cereales sin decir palabra.

-¿Qué... tal estás?

Otoya siguió comiendo como si nada.

-Estoy bien, no te preocupes, de verdad -le sonrió.

Tokiya se rió por lo bajo.

-Otoya, esa sonrisa en falsa.

A Otoya se le formó un nudo en la garganta. ¿Cómo... lo sabía...?

Comenzó a temblarle el labio inferior, sintiendo que algo comenzaba a formarse dentro su estomago, sintiéndose pequeño. Apretó los labios intentando disimular el temblor. Siguió creciendo por su garganta, comprimiéndola al paso. Su corazón latió rápidamente. No. No iba a volver a llorar. No iba a ser como una niña pequeña. ¡No quería volver a llorar delante de Tokiya! Ya había llorado suficiente.

Dio un gemido intentando comprimir un sollozo. Le dolía al no sacarlo.

-¿Otoya?

Siguió comiendo más rápido intentando acabar cuanto antes y salir de allí rápidamente. Quería estar solo. Por favor, Tokiya, déjame. No me mires. No te preocupes tanto por mí. No quiero que sufras.

Se bebió su tazón con rapidez, casi atragantándose; cerró los ojos con fuerza disimulando su dolor. Se levantó y recogió su desayuno. Tokiya lo miraba estupefacto. Lo ignoró y corrió a su cama. Cogió la ropa del día anterior y se la puso, olvidando que él estaba allí, observándole. Las mejillas de Tokiya se enrojecieron un poco al ver el cuerpo semidesnudo de Otoya, aunque solo fuese por detrás. Que estúpido. Como si no lo hubiese visto nunca desnudo... Tokiya se levantó apayando las manos en la mesa.

-Otoya, ¿que haces? -Dijo Tokiya alzando un poco la voz.

Otoya se dio más prisa y se colocó la chaqueta y la bolsa. Tokiya corrió hacia él y justo cuando iba a abrir la puerta lo sujetó por la muñeca.

-¿A dónde vas?

-Déjame, tengo trabajo. -Otoya apretó los dientes mirándole.

-¿Es por Hiro? ¿Porque te engañó? ¿Por eso te vas así como así?

Esas palabras se le clavaron en el pecho, haciendole recordar más. La imagen de Hiro y Takumi besándose apareció en su mente. La lengua de Hiro deslizándose por la boca de él. Takumi apretando su trasero. Su corazón dio un vuelco.

-To-Tokiya, déjame ir. De verdad tengo cosas que hacer.

-No tienes nada que hacer. Luego tenemos el ensayo para el concierto, no te daría tiempo a tener nada de trabajo. -La mano de Tokiya se apretó más en la muñeca de Otoya-. No huyas de mí.

-He... he quedado con un amigo -Otoya estaba desdesperado por salir de allí.

Tokiya acercó su rostro más a él.

-Otoya. Tú no eres así.

Otoya lo miró con unos ojos llenos de miedo, moviendose por su cara con rapidez, sus rostros estaban a solo unos centimetros de distancia. Otoya alzó las comisturas de los labios, sonriendo.

-Tokiya... ¿no me crees? -Se vio simpático-. No estoy tan mal como parezco. Ahora, suéltame.

Tokiya aflojó un poco su mano. Ya casi...

-No. -De repente Tokiya tiró de su muñeca, llevándolo hacia delante.

Abrió los ojos. Todo pasaba lentamente. Trastabilló y cayó al suelo. Dio un quejido cuando su hombro golpeó el suelo con violencia. Tokiya cerró la puerta de un golpe. Vio el cuerpo de Tokiya encima suyo, haciendo que escapar fuera imposible. Lo miró con los ojos agrandados. Tokiya fruncía el ceño.

-Otoya, estás dolorido. Acabas de romper con alguien del que sigues enamorado.

Otoya estaba asustado. Abrió la boca, pero las palabras no salían. Sentía que todos sus sentimientos se retorcían de dolor. No lo podía resistir. El sollozo acumulado en su garganta se volvía más intenso.

Tokiya acercó más su rostro a él.

-Sé que quieres llorar -susurró con suavidad.

Otoya se moridó el labio con fuerza. NO, NO, NO. No lo voy a hacer.

Respiró entrecortadamente.

-Llora -musitó.

Giró la cabeza a un lado cerrando con fuerza los ojos. Se estaba haciendo mucho daño. Quería llorar, pero no iba a hacerlo.

-Tokiya, ¡déjame! -Casi no podía hablar.

De repente Tokiya lo abrazó con fuerza.

-No voy a dejarte hasta que saques lo que te guardas dentro -Hubo una pausa de silecio- y te hace daño.

Otoya abrió mucho los ojos. En realidad Tokiya... estaba haciendo que se sintiera mejor. Lo consolaba, lo cuidaba, intentaba aconsejarle. Él quería que llorase... porque es lo que tenía que hacer.

Bajó la guardia.

Una lágrima salió.

No...

Aspiró con fuerza.

Se mordió el labio.

Había caído.

Dio un gemido.

Un sollozo.

Comenzó a llorar.

Se aferró con fuerza a Tokiya, llorando con fuerza. Lo sacó todo. Absolutamente todo. Lloraba y lloraba, diciendo el nombre de Tokiya todo el tiempo. Le pedía que le ayudase.

Tokiya lo levantó. Otoya se aferró a su cuello como un niño pequeño. Le daba igual todo, solo quería estar así...

Se sentó en la cama con Otoya en su regazo, con los brazos en su cuello, llorando en su hombro.

-Tokiya-chan, no me abandones -lloraba-. No me dejes, por favor. Eres el único que me queda. Eres en quien más confío -sollozaba-. No me abandones.

-No te voy a dejar, Otoya. -Acariciaba su espalda-. Siempre voy a estar aquí.

-Yo... No quería llorar delante tuyo. No quiero hacerte daño. No quiero que sufras por mi culpa -lloriqueaba-. Perdóname. Lo siento. Lo siento. Lo siento.

-Otoya, no te dusculpes.

-Es todo culpa mía. Todo.

-Claro que no Otoya. Tú no me haces daño. Yo soy quien quiere protegerte.

-¿De verdad? -Siguió llorando-. ¿No me odias?

-¿Cómo podría odiarte? -Lo abrazó con más fuerza-. Eres mi compañero de habitación, mi compañero de trabajo, y mi mejor amigo. -Se separó un poco para mirarlo a los ojos-. No te odio, te amo -susurró despacio.

Y lo besó tiernamente.


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